Vaya, pues, rompiendo el aire

Obras sacras en romance de Sebastián Durón

Durón fue sin duda el máximo exponente de la música española tanto religiosa como profana del barroco. Tras pasar por diversas catedrales españolas como la de Zaragoza, Sevilla, Burgo de Osma y Palencia, la fama de Durón como organista y compositor llegó a tal extremo que el rey Carlos II le llamó para suceder en 1691 al organista José Sanz, que se jubiló ese mismo año. En poco tiempo Durón se convirtió en uno de los compositores favoritos de la corte madrileña, tanto de música religiosa como de música escénica. Durante esta etapa, tuvo la oportunidad de trabajar también para importantes casas nobiliarias, como la de los duques de Osuna, la de los condes de Salvatierra o la de los condes de Oñate. La ausencia del maestro de la Real Capilla oficial, Diego Verdugo, propició que las responsabilidades musicales fueran recayendo cada vez más en Durón, hasta que en 1701, con el advenimiento en España del primer rey de la dinastía Borbón, Felipe V, fue nombrado maestro de la Real Capilla y rector del Real Colegio de los Niños Cantores de Madrid.

Este programa reúne una serie de cantadas y tonadas sacras en lengua romance para tiple y acompañamiento de este descomunal compositor al que Opera Omnia tanto admira. Su estilo como compositor es inconfundible no sólo por disponer recitativos y arias, incluir partes instrumentales claramente idiomáticas o utilizar una elaborada musicalización de los textos, donde no se escatima en cromatismos, disonancias o modulaciones inusuales, sino especialmente por cómo asimiló todo ello sin contravenir las prácticas, estilos y géneros musicales del Barroco hispano. Un programa sencillo en la forma (soprano, cello y clave) pero profundo y relevante en su música que estamos seguros que el público disfrutará.

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